Agua y territorio · Investigación divulgativa

La memoria del agua: cuando olvidamos que una ciudad puede inundarse

En algunas fachadas sobreviven líneas que indican hasta dónde llegó una riada hace décadas. Son una advertencia escrita a la vista de todos: que el agua no haya vuelto en muchos años no significa que ya no pueda hacerlo.

30 de octubre de 2026Fuentes oficiales y documentación histórica
Ilustración original de Litros de Agua, no a escala. Las fechas corresponden a las marcas conservadas en el Ayuntamiento de Burgos; su posición aquí es solo esquemática.

Burgos: una ciudad y dos fechas escritas en piedra

En las columnas del Ayuntamiento de Burgos, junto a la Plaza Mayor, unas líneas rojas y dos inscripciones recuerdan las crecidas del 11 de junio de 1874 y el 5 de junio de 1930. La información turística de Burgos identifica esas marcas con la altura que alcanzó el agua en dos grandes inundaciones del río Arlanzón.

Dos marcas con fechas 11 JUNIO 1874 y 5 JUNIO 1930 en una pilastra del Ayuntamiento de Burgos, cada una sobre una línea roja que indica el nivel de la inundación.
Marcas de los niveles de las inundaciones de 1874 y 1930 en el Ayuntamiento de Burgos. Fotografía: LBM1948 / Wikimedia Commons,CC BY-SA 4.0. Imagen redimensionada a 960 × 1280 píxeles y convertida a WebP; sin recortes ni alteraciones del contenido representado.

Son algo más que una curiosidad histórica. Una persona puede pasear por un espacio que hoy le parece completamente urbano, sin reconocer que el mismo lugar estuvo anegado. La marca introduce una pregunta incómoda pero necesaria: ¿qué sabemos del terreno que pisamos?

El portal de Turismo Burgos y Provincia documenta ambas fechas. La huella histórica acredita que allí llegó el agua en aquellos episodios, pero no permite, por sí sola, predecir cuándo volverá a suceder ni qué profundidad alcanzaría una riada futura.

Amnesia hidrológica: olvidar el riesgo cuando pasa el tiempo

Una noticia publicada por El País el 26 de octubre de 2026 describe el trabajo de Iván Casero para recopilar señales urbanas de riadas históricas y plantear rutas de memoria. El reportaje recoge la preocupación de expertos por la amnesia hidrológica: cuando transcurren décadas sin grandes crecidas, es fácil dejar de percibir un peligro que sigue existiendo.

También explica la llamada paradoja de la seguridad. Una obra de protección —como un dique o una canalización— puede reducir el riesgo bajo determinadas condiciones, pero también generar una sensación de protección absoluta que ninguna infraestructura puede garantizar. Un sistema diseñado para cierta avenida puede verse superado por episodios de mayor magnitud o por situaciones diferentes de las previstas.

Esto no significa que las defensas hidráulicas sean inútiles ni que cualquier edificio próximo a un río esté indebidamente construido. Significa que la peligrosidad del agua, la exposición de personas y bienes, las obras existentes y las reglas urbanísticas deben estudiarse conjuntamente. Las restricciones legales dependen de la clasificación del suelo, la normativa aplicable y el tipo de actuación: no toda parcela con alguna peligrosidad cartografiada está sometida al mismo régimen.

Una memoria que también se puede recuperar hoy

El Ministerio para la Transición Ecológica ha impulsado la campaña de ciencia ciudadana «Tras las huellas del agua». Su objetivo es localizar y documentar placas, grabados, líneas en paredes y otras señales que indiquen niveles alcanzados en inundaciones anteriores.

El proyecto reúne aportaciones mediante la aplicación Floodup, desarrollada por la Universitat de Barcelona, para recuperar y validar información que pueda incorporarse al conocimiento oficial sobre inundaciones. Se trata de un registro en crecimiento, no de un inventario completo de todas las riadas de España.

El propio Ministerio describe otro ejemplo en el Molino de San Andrés, en Villava (Navarra), donde un poste conserva registros recientes, incluida una marca de 2,87 metros en diciembre de 2021. Una señal de ese tipo documenta una altura observada en ese punto concreto, no la profundidad que alcanzaría el agua en cualquier inmueble de la localidad. Puedes explorar las explicaciones oficiales en «¿Qué son las marcas de agua?».

Cómo consultar si una zona aparece en los mapas oficiales de inundabilidad

La historia permite reconocer que algo ocurrió. Para estudiar dónde podría ocurrir una inundación necesitamos además información topográfica, hidrológica y cartográfica actualizada.

En España existe el Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables (SNCZI), coordinado por el Ministerio para la Transición Ecológica. Sus capas representan escenarios de inundación en áreas estudiadas, con información procedente de las administraciones competentes.

Comparación esquemática de un valle con agua dentro del cauce habitual y durante una crecida que se extiende hacia la llanura inundable.
Esquema original de Litros de Agua. Muestra dos situaciones conceptuales, no un mapa real ni una estimación de alturas o probabilidades. Para estudiar una ubicación concreta, consulta el visor oficial.
  1. Abre el visor SNCZI desde el enlace anterior y busca el municipio o la zona que quieres estudiar. Comprueba que has localizado el lugar exacto.
  2. Activa las capas. En el «Árbol de servicios», despliega «Cartografía de zonas inundables (ZI) de origen fluvial» y «Extensión de zonas inundables»; también existen capas para otros tipos de inundación, cuando están disponibles.
  3. Compara los escenarios. Consulta las capas de diferentes periodos de retorno y utiliza la leyenda para interpretar colores, extensión y, donde se ofrezca, calado o profundidad estimada.
  4. Comprueba fecha, cobertura y fuentes. No todos los tramos, arroyos, barrancos o fenómenos de lluvia intensa cuentan con la misma cartografía. Contrasta la información con tu organismo de cuenca, administración autonómica y ayuntamiento.
  5. Para decisiones sobre una vivienda o parcela, solicita información oficial. Un mapa informativo no sustituye la consulta de planeamiento, autorizaciones ni un estudio de riesgo específico cuando corresponda.

Atención: el Ministerio advierte expresamente de que no están cartografiadas todas las zonas inundables de España. Que un terreno no aparezca dentro de una capa no garantiza que esté libre de inundaciones. También hay que considerar avenidas súbitas, escorrentías y posibles desbordamientos fuera de los tramos estudiados.

Una inundación de «100 años» puede ocurrir dos veces seguidas

Los mapas utilizan expresiones como T=10, T=100 o T=500 años. Son periodos de retorno estadísticos: expresan la frecuencia media asociada a una magnitud determinada bajo las hipótesis del estudio. No constituyen calendarios de acontecimientos.

T = 1010 %Probabilidad anual de igualar o superar la magnitud considerada
T = 1001 %Probabilidad anual de igualar o superar la magnitud considerada
T = 5000,2 %Probabilidad anual de igualar o superar la magnitud considerada

Por ejemplo, una avenida asociada a un periodo de retorno de cien años tiene una probabilidad anual teórica de superación del 1 %. No hay que esperar cien años desde la última crecida: puede ocurrir en dos años consecutivos, o no ocurrir durante un periodo muy prolongado.

Si supusiéramos una probabilidad anual constante del 1 % y años estadísticamente independientes, la probabilidad acumulada de al menos una superación en 30 años sería aproximadamente del 26 % (1 − 0,9930). Es un ejemplo matemático, no un pronóstico para una vivienda concreta. Las condiciones climáticas, la cuenca y la exposición pueden cambiar, y los mapas tienen incertidumbres propias.

El Ministerio explica los escenarios de 10, 100 y 500 años utilizados para los mapas de peligrosidad fluvial. También conviene distinguir peligrosidad —características del fenómeno, como extensión y profundidad— de riesgo, que incorpora la exposición y posibles consecuencias sobre personas y bienes.

¿Se puede construir en una zona inundable?

No existe una respuesta universal para cualquier terreno. El Reglamento del Dominio Público Hidráulico regula distintos ámbitos, incluyendo zonas inundables y de flujo preferente, y distingue situaciones preexistentes, tipos de suelo y actuaciones que pueden estar sometidas a requisitos o limitaciones adicionales.

La advertencia «el agua siempre vuelve» nos recuerda un riesgo, pero no es una prueba de ilegalidad urbanística. Para valorar un proyecto concreto hay que comprobar el planeamiento vigente, los informes del organismo de cuenca y las autorizaciones que procedan. La ausencia de inundaciones recientes tampoco autoriza a tratar una llanura de inundación como si nunca hubiera tenido esa función.

Conocer el pasado no basta: hay que prepararse

Conservar una marca histórica no impide la próxima inundación. Su utilidad reside en conectar los hechos anteriores con mejores decisiones: preservar información, reconocer zonas expuestas, planificar las infraestructuras y saber cómo reaccionar ante un aviso.

Las recomendaciones oficiales de Protección Civil y del Ministerio incluyen seguir las alertas y las instrucciones de las autoridades, evitar cauces y ramblas con riesgo, no cruzar zonas inundadas a pie ni en coche y no bajar a garajes o sótanos cuando haya peligro. Ante una emergencia, llama al 112 si es seguro hacerlo. Ningún artículo sustituye las instrucciones de los servicios de emergencia.

También se puede contribuir a la memoria colectiva: la campaña «Tras las huellas del agua» explica cómo documentar marcas mediante Floodup. Fotografíalas únicamente cuando no exista peligro y pide permiso si se encuentran en un espacio privado.

La memoria del agua no consiste en creer que cada inundación se repetirá igual. Consiste en no borrar las señales del pasado y en utilizarlas, junto con la ciencia y la planificación, para tomar decisiones más informadas.

Una línea en una pared puede parecer una huella antigua. Para quien comprende su significado, también es una pregunta dirigida al futuro.

Fuentes y método editorial

Investigación original de Litros de Agua a partir de las fuentes citadas. Revisión editorial: . El mapa es orientativo; no evaluamos aquí una dirección concreta ni declaramos la legalidad de una edificación. No hemos realizado mediciones propias ni visitas a los lugares mencionados.